La dopamina en tiempos acelerados

En este artículo expreso mi frustración por la gestión del tiempo en la era digital, sobre todo, del exceso de correos electrónicos y la demanda de inmediatez que están afectando mi equilibrio entre la vida personal y profesional. Las redes sociales y herramientas digitales fomentan la adicción y distracción. Está en nuestras manos poner fin a esta locura.

No puedo garantizar el impacto, ni tengo ningún estudio estadístico que me avale, pero ¿no sientes que tenemos un problema con la gestión del tiempo?

Me propuse leer mucho al respecto. Es mi método para entender mi realidad. Leer libros que me permitan entender distintas perspectivas.

Siento que nunca había tenido tanto descontrol como hasta este momento de mi calendario (2024), ni del flujo de proyectos o actividades laborales. Por ello mi gran frustración.

Todo esto genera un gran desequilibrio entre la parte personal y profesional. Además, tengo una sensación de que la gente anda por la vida «irritada» o inflamada no sé si sería mejor término.

La gente quiere todo para ayer, y se desesperan si las cosas no se hacen con rapidez. Me da la impresión que se aprecia más la celeridad e inmediatez que la calidad.

Las bandejas de correos se convierten, por lo menos para mi, en una profunda fuente de estrés.

Correos eternos que aunque intentas mantener bajo control para sentir un bienestar psicológico de «tareas cumplidas» en realidad, son una fuente sin paragón de mails infinitos que ocupan porcentajes altísimos de tu tiempo laboral.

Como dice el Mago Moore, «me pierdo la infancia de mis hijos para tener el inbox en cero».

Un porcentaje inmenso de esos correos podrían evitarse, pero es fácil desde un punto de vista objetivo (yo también lo hago claro está) remitir un mail que delega de alguna forma mi responsabilidad en una respuesta futura.

El problema es que te viene de vuelta (tarde o temprano).

Yo tengo clientes, proyectos y mails que su respuesta me podría implicar con mucha facilidad entre una hora y media y dos horas, responder un solo correo por la complejidad de lo planteado.

Dos horas, ¡mi madriña!

Según el tipo de personas que son, si recibo un mail, miedo me da porque sé lo que implica. Me doy cuenta que muchos de estos correos se pueden simplificar en llamadas de tan solo 5 minutos. Entiendo que hay personas que prefieren la otra fórmula.

He buscado métodos infinitos de organización, de herramientas de software maravillosas diseñadas para facilitar los flujos de trabajo.

He leído decenas de libros de psicología, productividad, organización y 8 años desde que soy freelance, por lo tanto soy responsable de mi propia organización y sigo sin encontrar la «tecla» adecuada.

Llevo con esta obsesión desde hace mucho tiempo, como me di cuenta, releyendo un post antiguo de hace 5 años: El problema del tiempo (2019).

Después de muchas lecturas, búsquedas y reflexiones creo que la respuesta más simple era: que no hay solución.

No luches, no te resistas. Hemos creado un mundo imperfecto y no hay que luchar, hay que aceptarlo.

¿Pero qué significa aceptar? ¿Qué significa no resistirse? ¿Es una forma de auto complacencia? ¿Es una resignación? No. Es simplemente entender los factores que están bajo nuestro control y los que no.

«La aceptación del momento presente no tiene nada que ver con la resignación ante lo que está sucediendo. Simplemente significa un reconocimiento claro de que lo que está ocurriendo, está ocurriendo» Jon Kabat-Zinn (psicólogo)

Citado en: Tal Ben-Shahar, «La búsqueda de la felicidad»

Un poco de contexto

Soy un gran tecnólogo en el sentido filosófico del término. Creo que la tecnología es fantástica y nos puede ayudar a mejorar nuestra sociedad y nuestro entorno.

Pero también sería ingenuo no darme cuenta que muchos patrones de monetización de esta tecnología en Internet se han creado basándose en el funcionamiento del cerebro y la producción de dopamina.

Una de las mayores fuentes de dopamina viene de este mundo digital.

La dopamina es una sustancia neuroquímica presente en nuestro cerebro que nos induce a la hiperestimulación.

Esto significa que muchas de las redes sociales y herramientas que usamos en nuestro día a día han sido creadas por diseño para generar cierta adicción.

El libro de Chris Bailey, titulado: «Cómo calmar tu mente. Consigue serenidad y productividad en tiempos de ansiedad» tiene un maravilloso capítulo dedicado a mostrarnos datos (estadísticas) de esta realidad.

Además de estos factores, la «mentalidad del más», que tanto daño le está haciendo a nuestra sociedad.

«La mentalidad del más puede definirse como un conjunto de actitudes que nos impulsan a esforzarnos por obtener más a toda costa, sin importarme las consecuencias, ni el contexto.»

Chris Bailey

Como dice Bailey, la gente nunca se para a pensar ¿es más la variable correcta para optimizar nuestras vidas?

Piénsalo. Yo no lo había reflexionado hasta leer ese libro.

Como dice Bailey, la dopamina cultiva la insatisfacción perpetua.

«El cerebro humano libera el doble de dopamina cuando hay un 50% de probabilidades de obtener una recompensa que cuando hay un 100%. Por tanto no es de extrañar que consultemos el correo electrónico con tanta frecuencia.»

Chris Bailey

El estrés que producen nuestros móviles y la dependencia tecnológica nos está pasando factura en muchos ámbitos.

Siento que parte de la sociedad se ha dado cuenta y está optando por un abandono y una reconexión con cosas manuales. Cosas más simples, dada la ansiedad y forma compulsiva con la que nos relacionamos con la tecnología.

Términos como: Minimalismo digital, desconexión tecnológica, etc, empiezan a inundar nuestras realidades, ya que reflejan una necesidad latente de nuestro entorno.

Yo noto un aumento considerable de información que nos lleva nuevamente a la naturaleza. A conectar con una esencia humana que la sociedad ha perdido en el camino.

Me encanta la tecnología y las posibilidades que crea desde todo punto de vista:

  • Comodidad: en trámites, desplazamientos, compras.
  • Educación: A golpe de clic tenemos todos los conocimientos de la sociedad humana a lo largo de siglos.
  • Conectividad: Podemos seguir a nuestros seres queridos, conectar de formas que hace dos décadas era impensable.
  • Organización: Si las usas a tu favor, las tecnologías te pueden quitar mucho trabajo porque están bien pensadas para repetir procesos. Los bucles como señala John Maeda en su libro «Cómo hablar como máquinas («How to speak machine»)» está en la base de la programación.
  • Despejar la mente: Es una ironía que en la actualidad puedan generar tanto estrés, cuando en realidad si lo usamos bien, podemos utilizar la tecnología para automatizar procesos y liberar la mente de tareas repetitivas que no tienen sentido.

Pero estas ventajas tienen un coste. Y cada vez más me inclino a pensar que el problema está en su abuso.

No evaluamos si la herramienta es necesaria realmente.

Utilizamos las herramientas de una forma absurda o creamos un perfil en todas las redes por que «debemos» estar.

Pero.. ¿Qué te reportan realmente?

Como dice Cal Newport en su excelente libro: «Céntrate (Deep work): Las 4 reglas para el éxito en la era de la distracción»

«Nos hemos acostumbrado a la mentalidad de que cualquier beneficio es bienvenido. Se trata de una manera extraña y anacrónica de considerar la selección de herramientas que utilizamos. Las herramientas en la red no son excepcionales, son simplemente herramientas.»

Cal Newport

Para mi el libro de Newport es esencial para cualquier persona que se dedique al mundo del conocimiento.

Con su lectura me he dado cuenta de muchos patrones negativos y automáticos, que tengo en mi forma de evaluar y organizar el trabajo.

Un ejemplo sencillo. Yo solía evaluar mi trabajo en el número de horas que le dedicaba al día. Pero como señala el autor, el trabajo de conocimiento no es una cadena de montaje.

Esa idea es producto de la industrialización que hemos asumido una serie de patrones con relación al trabajo. Entiendo que algunos oficios o profesiones puedan implicar unas 7 u 8 horas de trabajo diario.

Pero en el mundo del conocimiento, trabajar ese número de horas de forma intensiva real es una locura, porque la atención es un bien que hemos perdido.

Yo adoro cuando logro en mi jornada ese «flujo», ese momento de máxima concentración que me hace olvidar por completo el tiempo.

Pero las continuas distracciones nos alteran y generan una mentalidad distraída de las cosas relevantes. En el mundo del conocimiento (y nuestro sector digital lo es), pasamos una cantidad de tiempo desorbitante comunicando con otras personas: Slack, Discord, mails, chats de cualquier índoles, herramientas de colaboración, etc.

¿Es realmente necesario? ¿Lo has pensado? ¿Has analizado cuánto tiempo de tu jornada laboral te la pasas haciendo tareas superficiales de comunicación con clientes u otros profesionales?

Es increíble… pero créeme, lo he contabilizado y mucho más del 60% del número de horas laborables del mes lo he pasado en estas tareas que no reportan casi nada a mis clientes, más allá de sentirse escuchados o respondidos con celeridad.

Es flipante. Y ojo, que sé que un correo respondido a tiempo genera tranquilidad, confianza y una serie de aspectos positivos que incrementa tu valor como profesional.

Pero hemos llegado a un punto de locura absoluta. O por lo menos esa es mi impresión.

Algo similar me ocurría cuando me comparaba hace años con otros profesionales. Una práctica muy negativa por cierto.

Me sentía fatal por no publicar en mi blog con tanta frecuencia, por no escribir una reseña de todas las WordCamps a las que iba, por no enviar mailings con más frecuencia a mi base de datos.

Se creó una corriente marketiniana de publicar con mucha frecuencia todo el tiempo, una y otra y otra. Todo con el objetivo de hacerse presente todo el tiempo. De estar. Pero esa frecuencia la puedo entender para ciertos profesionales y/o empresas, no para todos.

Por mi carácter esa frecuencia implica una pérdida de calidad. Que publiques mucho no significa que tenga buena calidad en lo que haces, significa simplemente que hablas mucho.

Yo valoraba (y valoro) mucho más contenido que me implicaban semanas de trabajo, de investigación, y aunque no tuviera la visibilidad de otros perfiles, consideraba que fluía mejor de esa forma porque, era y es consecuente con mis valores y formas de trabajar.

«Yo soy lento pero seguro», como dice un buen amigo. Necesito revisar con calma los datos y no actuar de forma frenética (según el tipo de tareas, claro está).

Yo aprecio la calidad de un buen libro por lo que implica.

Sé que para escribir un libro debes documentarte bien, aclarar las ideas, justificar tus posturas, saber llevar a los y las lectoras al punto de vista del autor. No es lo mismo que un puñetero tweet o post en Instagram.

Por lo tanto esa postura marketiniana frenética la entiendo para quienes sois así. Pero ni de coña la puedo aplicar a mi trabajo porque chocaría de frente con mi forma de ser.

Los PUTOS mails

Como digo al comienzo del post, una de las mayores fuentes de estrés en mi trabajo actual es el mail.

Sigo en la actualidad sin poder encontrar una fórmula de éxito que me permita gestionar mejor esta herramienta tan básica de comunicación.

Como dice Newport:

«Los correos electrónicos ofrecen un flujo de distracción permanente y hemos comenzado a perder la sensación de que podemos cuestionar su papel en nuestra vida.»

Cal Newport

El problema es la convención social que si alguien te escribe, se espera una respuesta, por lo tanto cualquier bandeja de correo es una puñetera fuente de obligaciones.

He optado por la postura de Tim Ferris, cuando señala que hay que desarrollar el hábito de permitir que ocurran pequeñas cosas malas, porque si no lo haces, nunca tendrás tiempo para las grandes cosas que cambian las vidas.

Sé que tengo en este momento muchos correos esperando una respuesta, pero si me dedico de forma integra a responder a todas las personas, necesitaré dedicarme exclusivamente a ello y olvidar mis tareas por las cuales me contratan, que es hacer el SEO de sus páginas webs.

Por lo tanto, voy dejando en listas tratando de ir respondiendo conforme tengo tareas completadas.

Estoy pensando crear una respuesta automática que permita dejar en claro que no podré responder a tiempo, y listo.

Aceptando que aunque el correo electrónico es un protocolo de comunicación maravilloso de nuestra era digital, es al mismo tiempo un sistema lleno de defectos por el mal uso que hacemos del mismo.

Si estas leyendo este post pensando que te daré la clave de productividad máxima o una forma novedosa de ver el tiempo, gestionar tu bandeja o lista de tareas, lamento frustrar tus expectativas. 😉

Mi vinculación con los proyectos con los que trabajo es muy alta. Eso me genera una fuente de estrés increíble, entendiendo que esas personas esperan respuestas en un tiempo razonable.

La ironía es que esas respuestas me alejan de lo que es realmente importante. Por ello empezaré a pasar del mito del inbox cero, ya soy grande como para creer en Papá Noel.

Entiendo que delegando tareas puedes permitirte esa quimera. Espero lograrlo en algún punto.

Ya es un reto delegar proyectos SEO con mis colaboradores como para poder delegar de forma efectiva mi bandeja. Si lo logro, actualizaré el contenido de este post en un futuro. 😇

Por los momentos solo me sirve este artículo para reflexionar, para liberarme de tensiones y estrés, aclarar las ideas y poner de coletilla en mi firma y respuesta automática del correo donde diré:

«No necesitas responder este mensaje, ni enviarme otra comunicación de seguimiento» (frase de Newport). Si no te respondo rápido es porque estoy dedicado a mejorar tu web como te mereces 🙏. Paciencia y por favor, libérate de la atadura de dopamina del mundo actual. Lee mi post sobre gestión del tiempo.

¡Larga vida y prosperidad!

Leave this field blank

¿Te suscribes a mi lista?

Te reirás, lo disfrutarás y te puedes borrar cuando quieras. Contenido chachi y anti aburrimiento. El SEO no tiene por qué ser un coñazo. Consejos, promociones y mucho más. Nos vemos dentro. ¡Larga vida y prosperidad!

2 comentarios en «La dopamina en tiempos acelerados»

  1. Como te entiendo amigo Wajari, yo que tengo 3590 correos sin leer, cualquier día de estos los marco todos como leídos y archivados y así llego al inbox cero, ya lo hice varias veces, pero solo me sirve un par de días y se vuelven a acumular.
    Yo voy llegando a mi método, que cada vez más pasa por: lo que puedo responder ahora mismo, lo hago, lo que no, se tiene que esperar, y a veces mucho.
    Cuando encuentre el método definitivo publicaré un libro de esos de hacerse millonario, mientras seguiré leyendo a los compañeros a ver si encuentro alguno que haya dado con el método mágico que yo no consigo.
    Un gran abrazo y nos vemos pronto 🙂

    Responder

Deja un comentario